A menos de un mes se producirán las votaciones por parte de los cuerpos electorales para elegir a un nuevo Decano.

Como investigador la única forma de valorar esa administración es fundamentándola con una investigación de campo, los resultados de la  realizada en 2007-2008 son interesantes y los mismos deberían utilizarse para reflexionar, sobre todo para aquellos que emitan su voto el 16 de Febrero, el mismo debería orientarse a la selección del mejor candidato para una comunidad que puede tener un impacto importante en el desarrollo del país. La selección de ese candidato debería fundamentarse en un perfil académico preferentemente, que reflejará una relación con el mundo de la investigación, sin compromisos y libre para proponer un nuevo modelo de administración.

Valorar la reelección de una administración como profesor titular, es quizá la tarea menos compleja porque habiendo trabajado durante 15 años dentro de la Facultad de Ingeniería, principalmente los últimos cinco años, me permite tener una perspectiva amplia de lo que ha significado la actual administración para el desarrollo académico, el estatus quo de hace cinco años es el mismo, no hay una valoración y respeto por los docentes, se han perdido grandes elementos con experiencia de más de 25 años, se utiliza la figura del profesor Interino para controlar y dividir a un colectivo que es la razón básica de la existencia de una Facultad.

Hacer lo correcto es preguntarse si una Facultad necesita una administración que ha aportado más de lo mismo, no se puede negar la inversión en infraestructura, pero que carece de valor al no haberse potenciado al recurso trascendental de una Facultad: Investigadores y profesores.

Hacer lo correcto es atrevese a pensar en una posibilidad distinta, y romper el molde, dar el siguiente paso para permitir que una nueva generación de ideas pueda implementarse.

Hacer lo correcto es rescatar y valorar aquellas y aquellos individuos que han sido relegados a la obscuridad de un contrato y al silencio, para que no se escuchen sus ideas y valoraciones, contrarias pero sanas porque generan nuevo conocimiento.

Hacer lo correcto es dialogar y abrir las puertas a un colectivo para que pueda elegir un destino distinto al que ofrece una administración que ya tuvo una gran oportunidad.

Hacer lo correcto es que cada escuela, profesores, al igual que sus alumnos elijan al que mejor lo representa en la dirección de escuela.

Hacer lo correcto es descentralizar el presupuesto y trasladar esos fondos para que sean administrados por la propias escuelas.

Hacer lo correcto es valorar una posibilidad distinta, y efectuar un voto por el colectivo, eligiendo al mejor candidato para ese colectivo.

Javier Gramajo López

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