Una nueva era: Facultad de Ingeniería USAC

Los retos que implica fomentar y potenciar una academia del siglo XXI se fundamentan básicamente en tres elementos:

  • Profesores
  • Investigadores
  • Alumnos

Los Profesores son aquellos elementos trascendentales para la transformación de una sociedad, son ellos los que moldean y transforman las mentes de las nuevas generaciones, sin ellos es imposible que exista la academia, una academia donde el 85% de sus profesores son interinos solo refleja dos elementos, la debilidad de un sistema que no ha sabido transformarse y la necesidad de un grupo por controlar por medio de la división y la no identificación: ni con la institución, ni con los alumnos. No es de extrañar que en la Facultad de Ingeniería ni siquiera exista una sala de profesores y si existe es un espacio muerto entre la biblioteca y SAE/SAP, que a mi criterio debería llamarse exclusas al mejor estilo de los monasterios del siglo XVI.

Los Investigadores, son trascendentales para crear nuevo conocimiento, conocimiento proveniente de la observación y la CRÍTICA de nuestro entorno y los problemas propios que deberán ser identificados y resueltos para mejorar la calidad de vida de una sociedad. La Facultad de Ingeniería cuenta con un centro de Investigaciones si, pero donde no se representan todas las escuelas de la Facultad, creado hace más de 50 años es utilizado como instrumento  de la administración de turno, no posee una oficina que permita ofrecer investigaciones a la industria de todos los sectores, y los pocos investigadores con los que cuenta son poco valorados.

Los alumnos, un punto difícil de tratar porque representa a un conglomerado de individuos que van cambiando y evolucionado de acuerdo a la sociedad, son individuos que bien orientados se convertirían en agentes de cambio, la palabra innovación debería definirlos, pero son ahogados en un mar de requisitos y contenidos obsoletos que no les permitirán competir ya no con los estudiantes de otras universidades del país si no con la región en general, el nivel de competitividad de nuestros estudiantes ha caído tan bajo que algunos están recibiendo Q. 3,000.00 mensuales, algo que un mercado de trabajo a determinado en base a la mala prensa que reciben y a la poca valoración e innovación de una administración del siglo XVI.

La cultura organizacional de la Facultad de Ingeniería necesita un cambio empezando por los tres actores antes mencionados, en la mediada en la que hagamos entender que son nuestro valor más preciado, en esa medida surgirá una nueva actitud en ellos mismos.

La Facultad de Ingeniería se enfrenta a unas elecciones este 16 de febrero de 2011 y merece un cambio de rumbo, los electores deberían emitir un voto a favor de un colectivo y no a favor de una administración que compite por su re-validación después de un período donde se han perdido a profesores y alumnos, por un cierres, burocracia, indiferencia y desprecio, sean pues ustedes electores los individuos que den paso a una transición donde el conocimiento sea la punta de lanza de una nueva era.

Javier Gramajo López.

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